Entrevista a Brillante Mendoza
Sofía Ferrero Cárrega
Brillante Mendoza es uno de los responsables del furor por el nuevo cine filipino. Creador de títulos como Serbis, Kinatai (premio mejor director en el Festival de Cannes de 2009), y Foster Child, el hiperquinético director está actualmente produciendo su obra más internacional: Prey con Isabelle huppert, basada en los hechos ocurridos en 2001 cuando un grupo separatista islámico secuestró a 20 turistas al sur de Filipinas. Lo entrevistamos con motivo del estreno comercial de Lola, su décimo film y aprovechamos para preguntarle su opinión sobre el cine actual, el cine filipino y sus grandes temas.


En algunas de sus películas, la familia es una fuente ambigua: puede significar el problema como, así también, el lugar desde donde venga la solución, aún cuando la misma sea alejarse de ella. ¿Cuál es el rol de la familia en la estructura dramática de sus películas?
Es muy importante para mí. Puedo no mostrar la estructura completa de la familia pero la esencia de la familia está siempre ahí. La madre podría dar cuerpo al rol de padre y madre en un intento, no de denigrar al padre, sino de ocupar un rol que en determinado relato no incluye la figura paterna. La idea de familia, para mi, trasciende el género y el rol específico del concepto usual de familia. Lo que importa es el amor y el respeto entre cada uno de sus miembros.
¿Qué referencias o influencias reconoce a la hora de hacer una película?
Hay demasiadas influencias. No podría responder quién o quiénes. Lo que sí puedo decirte es lo que me inspira: las historias reales y las experiencias de personas comunes. Sus vidas son muy interesantes para contar porque sus luchas y resistencias son las que transforman cualquier situación en algo extraordinario. Estas vidas normales de gente común atrapada en situaciones extraordinarias, es lo que más me motiva como realizador. Estas son las grandes influencias en mis películas. Hay tantas historias que contar, pero cómo captarlas con honestidad, simplemente mostrando la verdad esencial de cada personaje, sin glamour ni gloria, creo que es el mayor desafío de los cineastas.
¿Cree que el cine, como arte, puede cambiar el estado de las cosas?
Definitivamente creo que el cine es uno de los medios más influyentes que existen. Cuando estás mirando una película eres una audiencia cautiva. La pantalla es tan grande que consume toda tu atención. Una historia muy fuerte puede influenciar la actitud y la mentalidad de las personas, sacudir su sensibilidad y modificarlos y en el mejor de los casos, podría generarse un efecto viral en las personas para que se conviertan en catalizadoras de cambios. Es por esto que me gusta hacer películas.
Filipinas, su país, ha desarrollado en los últimos años un tipo de cine que ha sido muy bien recibido internacionalmente, empezando, principalmente, con sus películas. Ahora que ya han pasado algunos años de ese boom, ¿Cómo describiría el estado actual del cine allí?
Creo que, aun con todos los avances de los últimos años, necesita evolucionar bastante. La influencia de Hollywood en el cine comercial es muy fuerte. Las películas de este tipo se fijan en la cuestión más superficial del cine: entretener. No hay nada de malo con el entretenimiento pero el cine debe trascenderlo. Debe, asimismo, afectar y efectuar cambios. Sin embargo, el cine indie está creciendo muy deprisa y hay muchos realizadores con gran potencial. Gracias a los estudiantes de cine, los cinéfilos y cineastas, se está generando un interés creciente en este tipo de películas. Y los films Indie (como arte y como industria) se están volviendo muy populares. Espero que siga así, pero también espero que el gobierno y sus correspondientes agencias faciliten y apoyen este tipo de producciones y tengan en cuenta el éxito nacional e internacional que están teniendo en los festivales de cine.

